Estudiantes del INIM, listos ante desastres.
Verónica Ferrufino
El Diario de Hoy








Desde 2005, para la tormenta Stan, jóvenes del Instituto Nacional Isidro Menéndez realizan su servicio social en labores de preparación para atender emergencias Hay 12 brigadas especiales Son guiados por un docente que pretende crear un refugio de primer nivel en la zona oriental


Lo que ex alumnos pusieron en práctica en pasados fenómenos naturales, como las tormentas Stan y Adrián y la preocupación por la posible erupción del volcán Chaparrastique, ahora un grupo de estudiantes del Instituto Nacional Isidro Menéndez (INIM) de San Miguel, quieren seguir aplicando esos conocimientos en beneficio de la población.

Los ex educandos de bachillerato ayudaron a los damnificados, mientras el local de la institución educativa funcionó como albergue durante esas emergencias. Algunos ya se graduaron, pero hoy son otros los que no descansan y se capacitan para hacer un mejor trabajo, con lo cual realizan su servicio social.

Actualmente están organizados en 12 brigadas, estructuradas para asistir a la población en caso de alguna eventualidad en la zona.

Guiados por el profesor Carlos Ayala, los educandos trabajan para concienzar a sus compañeros sobre cómo afrontar un desastre natural. Buscan convertir las instalaciones en un refugio de primera categoría en oriente.

Lissette Marín, ex alumna, reitera que, "prácticamente, todo San Miguel nos tiene como de menos (a los estudiantes del INIM, pues algunos se ven involucrados en desórdenes callejeros), pero demostramos lo que realmente somos, prestamos un gran servicio, y fue un éxito rotundo".

Ella no formó parte de las brigadas operativas, pero sí se involucró en lo administrativo, área que, previo a los sucesos, que aconteció entre 2005 y 2006, organizó a las distintas secciones del plantel para brindarles las capacitaciones necesarias sobre primeros auxilios y atención a afectados por las lluvias.

Con deseos de servir

Cristian Romero, ex alumno, se encargaba de las bodegas de ropa y víveres para los damnificados. Para ella se cumplieron las metas que se trazaron en los simulacros y durante las charlas teóricas.

La experiencia de ayudar a los necesitados les dejó satisfacción. "Salí el año pasado. Fue bonita la experiencia que viví en el servicio social estudiantil; estuvimos en dos eventos de la naturaleza que requirió que trasladaran a personas refugiadas al Instituto y les diéramos ayuda".

Para Romero, volver real lo que se ha planificado es una experiencia interesante.

"En la teoría, a veces, no se siente un sentimiento de querer ayudar; pero a la hora de ponerse a actuar es diferente, uno siente el dolor ajeno y eso motiva a querer hacer más por ellos", dice.

Ahora la joven estudia Laboratorio Clínico en una universidad privada, pero no olvida el deseo de ayudar, inculcado por el profesor Ayala, quien no deja a un lado su espíritu de servicio.

Un ejemplo

El docente trabaja con cada generación de educandos del INIM, pues -desde que entran a cursar el primer año de bachillerato en las diversas especialidades- el docente los organiza para que los veteranos capaciten a los nuevos. Así se logra que se mantenga la presencia de estas brigadas en el plantel.

Las brigadas se sub dividen en primeros auxilios, traslado de heridos, evaluación de daños y necesidades para emergencias, telecomunicaciones, extinción de incendios, cocina, nomenclatura y acondicionamiento, protocolo e inventarios, reparto y asistencia, entretenimiento y apoyo de la fe, mantenimiento y valor agregado y ecología.

"Hice una combinación del procedimiento táctico de las fuerzas armadas, de los boy scout y el procedimiento organizativo de la empresa privada: atacar a cada problema con expertos en cada situación, así nacen las brigadas. Cada grupo tiene un líder, explica Ayala.

Cada grupo busca ser capacitado por alguna institución de servicio (Cuerpo de Bomberos o Cruz Roja), según cada especialidad.

Anualmente el docente evalúa el trabajo que desarrollan. "A cada cipote se le da un área y ellos responden por esa área. En emergencias, hacemos lo que Protección Civil nos indica, siempre queda un elemento de enlace en nuestro albergue".

El Servicio Social tiene su oficina, donde hay una mesa de reuniones y una computadora. Archivan cada experiencia de ayuda a la gente, recolección de fondos que invierten en los trabajos en el local del INIM y también tienen un mapa que detalla cómo se transformarán las instalaciones en caso necesario (Ver infografía).

Hay organización, también el entusiasmo de los jóvenes y su deseo de servir en el momento oportuno.

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Mauricio Lopez Blanco WebMaster

FOTO El Diario de Hoy/ Verónica Ferrufino